Aniversario 53 de la caída en combate de Ernesto Che Guevara
El 8 de octubre de 1967 es herido en combate y apresado en la Quebrada del Yugo junto a sus camaradas Willy Cuba y Juan Pablo Chang y llevado a una escuela en La Higera. El capitán de la unidad boliviana que lo capturó, Gary Prado, le aseguró que sería juzgado en una corte marcial en el Departamento de Santa Gruz, pero el alto mando boliviano encabezado por el presidente, general René Barrientos decidió ultimarlo.
Un coronel boliviano y un cubano que trabajan para la CIA llegaron en un helicóptero al lugar donde se hallaban detenidos el Che y sus compañeros y dieron la orden de fusilarlos lo más rápido posible. Un soldado boliviano ejecutó la orden el 9 de octubre de 1967, día siguiente a su captura.
El 10 de octubre, un día después de su muerte, el cuerpo del guerrillero se expuso en una morgue improvisada en Vallegrande, en el sur de Bolivia. Una treintena de periodistas, entre los cuales solo había tres corresponsales de prensa extranjeros, acudieron a Vallegrande para constatar allí la muerte del más prestigioso de los guerrilleros. Marc Hutten, periodista de la AFP, fue uno de los corresponsales extranjeros testigos de esta escena. Sus fotografías en color del cadáver del Che dieron la vuelta al mundo.
El cadáver fue sepultado en una fosa común en Vallegrande, con el resto de los guerrilleros caídos en el combate de la Quebrada del Yuro o asesinados en la escuela de La Higuera.
Pero esta misma maniobra fraguó la imagen del Che como símbolo de la lucha revolucionaria. La fotografía de su cadáver expuesto a la prensa recorrió el mundo y causó un gran impacto entre las generaciones de jóvenes que en muchos países se rebelaban contra los horrores del capitalismo.
Dentro de los legados más inmensos que pudo dejarnos el Comandante Ernesto Guevara, quien un día afirmara ser “un hombre que actúa como piensa”, hoy renacen, en medio de tantas adversidades, su alto sentido solidario y su herencia internacionalista.



